viernes, 15 de enero de 2010

Emborrachaos! (Salud!)


EMBORRACHAOS

Hay que estar siempre borracho, es la única cuestión. Para no sentir el horrible fardo del tiempo que rompe vuestra espalda y os doblega hacia la tierra, debéis emborracharos sin tregua.
Pero ¿de qué? De vino, de poesía, o de virtud, como prefiráis, ¡pero emborrachaos!
Y si, alguna vez, sobre los escalones de un palacio, sobre la vede hierba de un foso, os despertáis, y la borrachera ha disminuido o desaparecido, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj; a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntad que hora es. Y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, os responderán, es hora de emborracharse; para no ser los esclavos martirizados del tiempo, emborrachaos, emborrachaos sin cesar de vino, de poesía, de virtud, como prefiráis.

Le Spleen de Paris, Charles Baudelaire (1821- 1867)

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